UN REINICIO BIENVENIDO A LA PRIVACIDAD CIUDADANA

National Security Laws

UN REINICIO BIENVENIDO A LA PRIVACIDAD CIUDADANA

La Consulta Pública de Canadá en cuanto a la Seguridad Nacional
La noción de que somos observados digitalmente, aparentemente de la noche a la mañana, se ha convertido en algo que mucha gente ahora acepta como un hecho de la vida en el mundo moderno post-Snowden. Gran parte de las noticias sobre la privacidad de los ciudadanos, como siempre, se han centrado en Estados Unidos, pero ¿estamos al margen? Canadá es un participante activo en el programa de cinco ojos, ha lanzado el ahora políticamente tóxico proyecto de ley C-51, y como miembros de la OTAN, el NORAD y suficientes acrónimos para llenar una sopa de letras, somos en gran medida un jugador activo. Por no hablar de lo conectados que estamos a nivel personal con el mundo en general. Puedo ser canadiense, pero no me hago ilusiones sobre mis datos: existo en línea, junto con mi comportamiento de compra y viaje, búsquedas en la web, correo electrónico y conversaciones en redes sociales, qué programas de TV veo, y con frecuencia, mi ubicación, en innumerables servidores en todo el mundo, y lo mismo aplica para ti. La pregunta más interesante, ahora que la vigilancia extralegal se ha convertido en el estándar de facto, es, ¿cómo han reaccionado los gobiernos y adónde, desde el punto de vista de las políticas, vamos desde aquí?

Atraídos al lado oscuro
Tanto Estados Unidos como el Reino Unido han decidido tomar un camino, intentando arrastrar la vigilancia extralegal al reino de la legitimidad. En los Estados Unidos, eligiendo mantener a Edward Snowden una persona non grata, el FBI intenta usar el “All Writs Act” (Ley de Todos los Escritos) para obligar a Apple a escribir software que rompa las funciones de seguridad, el uso aceptado de dispositivos Stingray a nivel local, y la lista continúa. El Reino Unido también ha estado reflexionando sobre la legislación del proyecto de Ley de Investigatory Powers (poderes de investigación) que obligaría a los proveedores de servicios de Internet, compañías de telecomunicaciones, y otros servicios en los que tú confías, a entregar información sobre tus hábitos sin una orden judicial. Canadá, por derecho propio, ha realizado algunas movidas preocupantes hacia el lado oscuro. C-51, por ejemplo, fue una debacle lo suficientemente preocupante que los liberales necesitaron para reafirmar que sí, de hecho, todavía creen en La Carta. Más recientemente, este verano, la Asociación Canadiense de Jefes de Policía comenzó a exigir vocalmente el poder de obtener las contraseñas telefónicas de las personas en el marco de una investigación.

Oportunidad de un reinicio
Pero parece como si nos hubieran dado la oportunidad de un reinicio. El gobierno canadiense ha abierto varios períodos de comentarios públicos este año en torno a la seguridad nacional, y específicamente cómo se adaptará a las investigaciones en la era digital. Este es un paso alentador para permitir que se escuchen las inquietudes de los ciudadanos y ofrecer la oportunidad de mejorar las leyes y reglamentos de seguridad nacional de Canadá, a saber, el C-51. Y aunque se necesitan dos para bailar el tango, y algunos ciudadanos dudan sobre la efectividad de tales consultas y la respuesta del gobierno, es responsabilidad de nuestra democracia responder y ajustar, de una manera complaciente, al público, ya que ese es su sello distintivo.

La voz de la resistencia
Afortunadamente, la voz de la resistencia y, en este caso, la razón, continúa haciéndose más fuerte y más contundente en todo el mundo cuando se trata de cuestiones de privacidad o seguridad. Apple estaba dispuesta a mantener su posición ante el gobierno en lugar de comprometer públicamente la seguridad de sus usuarios. Alex Stamos, ex oficial de seguridad informática (CISO) de Yahoo, renunció cuando supo de un programa secreto mediante el cual el gobierno podía buscar el correo electrónico de todos los usuarios de correo de Yahoo, en tiempo real, sin necesidad de una orden judicial. Con la consulta pública, también tenemos la oportunidad de expresar nuestra objeción a estas tendencias más amplias hacia la invasión de vidas de los ciudadanos y la reducción de las barreras a la violación de la privacidad.

¡Ahora que el gobierno ha hecho tus opiniones del #C51 públicas, tenemos algunas sugerencias para el siguiente paso!  https://t.co/NFoWF6L02E #cdnpoli pic.twitter.com/PlkZQCaFyb
— OpenMedia (@OpenMediaOrg) Febrero 28, 2017

Entonces, yo, junto a cientos de otros en la industria de la seguridad de Canadá, tomé parte en el período de comentarios públicos que el gobierno había dedicado a la seguridad nacional. Ojalá tú hayas hecho lo mismo. Esta fue una oportunidad para defender nuestros derechos fundamentales y reiniciar nuestra legislación en cuanto a la privacidad ciudadana.

La nueva ley anti-terror de Ottawa limitará los poderes de agencias espía y aumentará la vigilancia https://t.co/J1WKHiwHUY @GlobePolitics #cdnpoli
— The Globe and Mail (@globeandmail) Junio 20, 2017

Ahora, nos reclinaremos en nuestro asiento y esperaremos a ver cómo, de frente a una increíble cantidad de poder tecnológico, el gobierno decide tratar a sus ciudadanos: como una mina de información para explotar o cómo el recurso más precioso del país al cual proteger. Estaremos atentos.

Por Jacob Ginsberg, Director Senior, Echoworx